Este es el caso de alimentos como el ajo, que ayuda a controlar las subidas de tensión manteniendo la fluidez de la sangre así como la fortaleza venosa y que debemos controlar si tomamos anticoagulantes o pastillas para la tensión, al menos los tres primeros meses de esta, ya que sus funciones básicas pueden alterar esta medicación mientras el cuerpo se ajusta.
No pretendemos decir que se quite, sólo que se tenga cuidado con él.
Una vez que el cuerpo ajusta a la medicación, no suele provocar alteraciones salvo en muy altas concentraciones (zumos, principalmente, o en casos de grandes cantidades en crudo).
Sin embargo, cocinado, rara vez afecta ni al proceso ni a la medicación, ya que el organismo lo procesa de manera alternativa debido a la forma diferente de salivación, mejorando y ayudando a estas funciones de manera tan paulatina, que no provoca efecto rebote ni aumentos de reacción.
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