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Daños en el cabello.

2021-06-23, YASMÍN HERRERO
Todos sabemos que nuestro cabello se daña con facilidad, que es víctima de agresiones por muchos factores que hacen que el pelo cambie constantemente.
Si pudiéramos viajar al pasado, pongamos 100 años, y pasáramos un día en el Bilbao de los años 20 veríamos la cantidad de cambios a los que nos hemos adaptado de un tiempo a esta parte. Observaríamos todos los avances y, en cierto sentido también atrasos que nuestros antepasados tuvieron que afrontar. Pero no es sólo nuestra mente la que ha tenido que adaptarse, también nuestro cuerpo y ahora vamos a hablar más en concreto de nuestro pelo.  A pesar del daño que podían provocar los moldeados tan comunes en aquella época no es ni con mucho la agresión que sufre nuestro cuero cabelludo a día de hoy: permanentes, tintes, plancha, decoloraciones…
            Si queremos tener un cabello sano y fuerte, pero, a la vez, de colores fantasía o con rastas, o rizado… hay que mantener un equilibrio entre la naturaleza y el capricho. Una de las opciones es usar pigmentaciones más suaves como puede ser la henna, pero claro, no quedará igual que un rojo fuego.
 

            MASCARILLAS CASERAS PARA EL CABELLO

 
Otra alternativa es la de hacernos nuestras propias mascarillas capilares caseras. Muchas de las mascarillas caseras más potentes están compuestas por ingredientes que podemos encontrar en toda cocina. La que os muestro hoy cuenta con dos ingredientes básicos: yogur natural (el más simple que haya) y miel. 
Lo primero que hay que destacar es que cada persona tiene un tipo de cuero cabelludo, con unas características, con unas experiencias y, por tanto, no todos los remedios van a actuar igual en todas las personas.
 

Pero, ¿qué tiene el yogur de beneficioso? 

Alto nivel proteico: hace que el cabello crezca más rápido y también más fuerte. Este es uno de los motivos para que puedas encontrarlo en la mayoría de las recetas de mascarillas caseras ya que ayuda a proteger de tratamientos externos como puede ser la decoloración o el uso del secador a gran potencia.
Restablece el manto lipídico: aporta una capa fina de “grasa sana” que protege el cuero cabelludo, a nivel estético también aporta brillo y suavidad evitando así el apelmazamiento. 
Alto contenido en vitaminas (B6, 12) y minerales (calcio, magnesio, zinc)  
A la hora de hacer mascarillas hay que tener en cuenta que menos es más y que hay que actuar con coherencia si queremos mezclar varios ingredientes. Como, por ejemplo, limón y yogur; a parte de la enorme fuente de vitamina C que es el limón también lo podemos usar como corta-grasas, de esta forma, al mezclar el yogur con el limón estaremos aportando un manto lipídico (esa “grasa buena”) con el yogur y, al instante cortándola con el limón con lo que el trabajo habrá sido en vano y la materia prima, derrochada. 
 
            Un componente que sí que podemos mezclar con el yogur natural es la miel. A nivel interno, a parte de su delicioso sabor, nos aporta una cantidad ingente de nutrientes; sin embargo, a nivel externo, no se queda precisamente corta. Dentro de esos minerales la miel contiene potasio, que inhibe la presencia de bacterias, suaviza, hidrata y nutre. Lo que nos interesa, en este caso, son las propiedades cicatrizantes y reconstituyentes de la miel; que aportan al pelo sedosidad, brillo y ayudan al cierre de puntas.
 
            Aunque no me gusta mucho la idea de meter el microondas ya que estamos intentando no alterar la naturaleza más, en este caso es necesario dependiendo de la solidez de la miel, aunque una alternativa más natural es ponerla al baño María. Cogemos un pequeño recipiente de cerámica o cristal, añadimos una cucharada de miel (si no es líquida meteremos al microondas 10 seg o al baño María) y, a continuación, uno o dos yogures dependiendo de la cantidad y largura del pelo. Damos vueltas al yogur y a la miel (¡no comer mientras tanto que nos quedamos al final sin mascarilla!) hasta que quede una mezcla homogénea. Podemos añadirle un par de gotas de algún aceite esencial para complementar. A mí me gusta echar lavanda porque ayuda al sistema nervioso y, al actuar directamente en la cabeza, con sus terminaciones nerviosas deja una agradable sensación de calma. Pero también se puede echar romero si pretendemos tonificar el cuero cabelludo para el crecimiento o árbol de té si tenemos caspa. Aplicamos, previo desenredo y dejamos entre 30 y 45 min para que el cuero cabelludo la absorba bien pero no lo obstruyamos demasiado tiempo. Como consejo: es mejor envolverlo con una camiseta vieja o con una toalla porque puede llegar a gotear y tener gotas de yogur con miel goteando por la espalda no es de mis sensaciones preferidas, la verdad. 
 
            Para terminar, lo aclaramos con mucha agua hasta asegurarnos que no quede ningún resto. Tiende a dejar el cuero cabelludo sucio, lo ideal es hacerlo un día antes de lavarse el pelo para que la mascarilla pueda actuar más tiempo que si le metes el champú inmediatamente después de aclarártelo.

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