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SALUD Y VIBRACIÓN 2: CUERPOS ENERGÉTICOS Y CHAKRAS

2025-06-12, Sonia Lozano
 EL CUERPO ASTRAL Y ALGUNO MÁS
 
El cuerpo astral, más allá del cuerpo vital, es otro cuerpo sutil similar al etéreo, pero constituido por materia de frecuencia más alta que la materia etérea. También superpuesto al conjunto físico etéreo guarda relación energética con la vivencia, la emoción, la expresión y la represión de las emociones.
Esas disfunciones del cuerpo astral, debidas a desequilibrios emocionales, perjudican el flujo de energía a través de los chacras, lo que resulta después desequilibrios endocrinos y dolencias físicas. La conciencia asciende hasta el cuerpo astral y se separa de los vehículos físico-etéreos. Esto ocurre de una manera natural en las proyecciones astrales, pero también en las experiencias casi terminales e incluso en los sueños.
Existen además otros vehículos de frecuencia todavía más alta, que serían el cuerpo mental y el causal, que también aportan energías al cuerpo físico.
Visto desde la perspectiva energética, la consciencia es una forma de energía que evoluciona permanentemente hacia niveles más altos de complejidad y de profundización.
 

CHAKRAS: LAS RUEDAS QUE DIRIGEN EL CUERPO SUTIL 

En cuanto a los chacras (traducido del sánscrito como ruedas de energía vital), son centros especializados de energía del cuerpo sutil y cada uno de ellos va asociado a un centro principal nervioso y glandular desde el organismo físico. Los chacras funcionan como transformadores que reducen, se multiplican las energías sutiles y las traducen en forma de actividad hormonal, nerviosa y celular del cuerpo físico. Los chacras se conectan entre sí con los diversos aspectos del cuerpo físico por medio de líneas de transmisión energética, que son los nadis. El doctor Tiller fue quién descubrió que los nadis y los chacras tenían una relación estricta, tal y como se hablaba en los textos esotéricos, pasando la información a los sistemas hormonales en pautas energéticas, lo que explicaría las alteraciones hormonales ante impulsos emocionales o estresantes a los que apenas se ha dado importancia pero que nos alteran con más intensidad de la lógica. Algunos chacras principales, como por ejemplo el de la coronilla y el frontal, además sirven como órganos de percepción y van asociados a las facultades como la intuición.
Los chacras principales son centros especializados que transforman la energía que van a absorber, la energía sutil y distribuirla a las glándulas principales, los centros nerviosos y los órganos corporales.
La función de los chacras guarda relación con diversos aspectos de la conciencia y, sobre todo, con las emociones que afectan al flujo de la energía a través de sus centros. Cuando el cuerpo emocional del individuo presenta una alteración de su campo relacionada con dificultades de la emotividad, esa alteración emocional se traduce en una alteración del flujo de energía sutil a través de un chacra determinado.
Para cada uno de los siete chacras principales hay un aspecto determinado, emocional y espiritual, que afecta al correcto funcionamiento de aquél. Pero también hay una pequeña parte del resto de los chakras en cada uno de ellos que es lo que altera en realidad el flujo principal. No somos tan simples como para definirnos por partes cuando la anatomía sutil está en constante movimiento.
Cuando un individuo padece conflictos emocionales, no resueltos, de importancia, en cualquiera de esos aspectos se produce la disfunción del chacra. Tales disfunciones tienen como consecuencia la privación de la región corporal asociada y de sus órganos y glándulas, por insuficiencia del caudal de energía sutil nutritiva. Y si el bloqueo resulta crónico, causará desequilibrio celular y enfermedad. La alteración del flujo energético a través de los diversos chacras es uno de los mecanismos por los que el estrés crónico puede afectar negativamente a todo el cuerpo físico.
Teniendo en cuenta que los chacras aportan energía a os órganos del feto en vías de formación, lo mismo que los del adulto, los bloqueos emocionales graves que pueden arrastrarse pueden originar dolencias congénitas que, en todo caso, pueden manifestarse lo mismo en la primera infancia que retrasar sus efectos hasta más tarde.
Uno de los desequilibrios más críticos actualmente, es el que afecta al chacra del corazón, por cuanto éste es el centro que interviene en las cuestiones de autoestima y el amor sin justificaciones. Alimenta de energía sutil al corazón físico y la circulación en general, los pulmones y la glándula timo, de tal manera que la disfunción crónica del chacra cardíaco contribuye a las dolencias cardíacas, apoplejías, ictus, enfermedades pulmonares y diversos tipos de inmunodeficiencias que hacen más vulnerable el organismo a las invasiones bacterianas y víricas y también a la proliferación de células cancerosas.
El chacra coccígeo, base o raíz, es el almacén de la energía natural, que en algunas tradiciones recibe el nombre de Kundalini y tiene la capacidad para activar todos los chacras principales y ajustarnos entre sí con los centros superiores, aportando claridad, iluminación espiritual, cuando el despliegue ha tenido lugar en el orden correcto.
 

EL ESTRÉS

En cierto modo, todo esto tiene que ver  con el estrés. Existe una medicina óptima del estrés, lo que se suele denominar eustress, que es lo que se necesita para mantenerse en buen estado y progresar. Pero cuando el estrés resulta disfuncional, le percibe como excesivo. En ocasiones el estrés psicológico es sólo una función de la mente del individuo que percibe la situación como un peligro para su bienestar. Aunque en otras ocasiones esa misma situación no le haya parecido en absoluto estresante.
En este caso, un suplemento de nutrientes sobre una dieta adecuada, la meditación y las técnicas de reducción de estrés son un medio sencillo para resolverlo.
Hay muchos tipos de estrés insidioso, que representan verdaderos peligros para la salud. Por ejemplo, el psicológico, el alimentario, el cronobiológico, es decir, la alteración de los ritmos de sueño y vigilia, el medioambiental, con productos químicos, fármacos, drogas, contaminantes, alergias, intoxicaciones sutiles, etc., el bacteriano y vírico, el electromagnético, el geopático -por anomalías de la energía telúrica- e incluso los campos psíquicos hostiles.
Evidentemente, a todos estos campos la única que los puede tratar de un modo relativamente válido es la terapia vibracional, porque el campo alopático en este caso no tiene respuestas, no existe ninguna medicina que pueda compensar energéticamente estos procesos.
 
 
 
 
 

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