¿Qué causa el estreñimiento? Principales causas desde la naturopatía
Una mala masticación, una alimentación mal combinada, una mala absorción, el uso de colorantes, conservantes y antioxidantes en exceso, las caídas de defensas, el estrés, la mala gestión metabólica de grasas, hidratos o proteínas, una debilidad del tejido intestinal, las malas posturas, los fallos de mucosa, una gestión inadecuada del agua… ¿qué tienen en común? Que pueden ser causa de estreñimiento.
El estreñimiento lo definimos como la ausencia de regularidad para hacer las deposiciones. Técnicamente está establecido que necesitamos ir de vientre cada 3 días como máximo, pero en naturopatía esos tiempos implican ya que algo no va bien; y, como hemos visto, esto puede tener muchos desencadenantes, algunos de ellos perfectamente combinables entre sí, por lo que cada caso es único.
¿Cómo saber cuál nos afecta? La lectura del iris en naturopatía
En este caso vamos a buscar la relación entre ellos a través del iris para poder poner las pautas necesarias. El estreñimiento lo relacionamos con el intestino grueso pero rara vez sucede sólo por cuenta de este. Lo habitual es que le demos prioridad al movimiento peristáltico, pero antes de atacarlo debemos hacernos una pregunta: ¿por qué ha fallado este movimiento?
Anatomía del colon: parénquima, microbiota y mucosa
Anatómicamente el colon está formado básicamente por una primera capa de tejido denominado parénquima intestinal y que está perfectamente irrigado por vasos linfáticos y circulatorios; una intermedia de microbioma (bacterias, flora intestinal…) y una superior de mucosa. La alteración en cualquiera de esas capas provocará alteraciones, tal vez estreñimiento, tal vez diarrea, pero en cualquier caso debemos reestructurar la naturaleza del mismo.
¿Por dónde empezar? La masticación y la alimentación como primer paso
La masticación, el punto de partida de la digestión
Empecemos por el origen de la digestión: la masticación. Una mala masticación y una carencia salivar impedirá que los almidones comiencen su descomposición por un lado y, por otro, que las enzimas digestivas que se deben preparar en hígado y páncreas comiencen su producción para lo que ha de bajar por el tubo digestivo. De esa forma, gran parte de lo ingerido no podrá aprovecharse, llegando al colon para ser eliminado y obligando a este a mover un bolo alimenticio secante que disminuirá el mucus propio y necesario de esta víscera. A menor cantidad de mucosa, menos fluidez en el paso, dejándolo retenido por más tiempo. Cuando esto se produce a lo largo tiempo, la persona tal vez vaya a menudo a defecar pero no elimina todo lo que queda pendiente, dejando siempre residuos que pasan al torrente sanguíneo en forma de suciedad y que obliga a hacer caldo depurativos para solucionar este efecto secundario (como el básico de cebolla, ortigas, pimiento y cebolla). Sin embargo, si a la vez alimentamos la mucosa intestinal con derivados lácteos por ejemplo (no siempre son malos, pueden tener muchas ventajas) o con enemas lassi, estaremos ayudando a combatir la segunda causa. La primera, seguirá siendo, hacer una buena masticación.
Los almidones y su digestión
En cuanto a los almidones, si no gestionamos su descomposición, llegarán al intestino y harán “masa o pegamento” con esa mucosa, bloqueando tanto flora como paredes e impidiendo su correcta oxigenación. Por eso es importante para evitar estreñimientos, una buena masticación. Las marcas en el iris en el área de estómago que nos valoran la masticación y la salivación también nos ayudarán a definir si hay componentes emocionales responsables de este comportamiento o si son simplemente aprendidos.
La flora intestinal y su reflejo en el iris
Si llegamos a afectar a la flora lo tendremos que valorar en su reflejo iridiano, ya que puede que tengamos que empezar armonizando flora de estómago (con una reuteri por ejemplo), o del intestino delgado (como el caso de lamas casei inmunitas) antes de llegar a cepas de lactobacillus habituales en el colon.
Hidratos de carbono, absorción y metabolismo
Otras veces no es una cuestión de masticación sino de gestión, de ver el grado de aprovechamiento, absorción y uso de los hidratos de carbono; que, si no se hacen correctamente, terminan teniendo un mal metabolismo (que analizaremos en cada color de los anillos metabólicos). En ese caso tendremos que comprobar los órganos implicados en el metabolismo de estos, así como la ingesta o mezcla de estos alimentos, evitando en lo posible la combinación de hidratos en la misma comida (como el caso de pan y pasta o arroz y alubias). Esto no quiere decir que todos tengamos que hacerlo así, sólo aquellos que estén teniendo este proceso. Recordemos que el objetivo es recuperar y fortalecer la naturaleza de la persona; aquí no hay dogmas, lo correcto para uno puede ser la perdición para otro. ¡Aprendamos a respetar y a no obsesionarnos!
El papel del deporte en el tránsito intestinal
El deporte puede ser también una buena herramienta para ayudar a esta gestión y movilizar de paso todo el paquete intestinal, así que no debemos olvidarlo en nuestra rutina. ¿Cual? El adaptado a cada uno
¿Te ha quedado alguna duda sobre cómo la alimentación afecta a tu colon?
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