Es cierto que plantas altamente diuréticas como la cola de caballo o tónicas como el romero, no deben usarse de forma continuada o concentrada los tres primeros meses de embarazo pero no pasa nada por tomar una infusión puntual de cualquiera de ellas, ya que no son un medicamento que da una orden directa al organismo, sino un reforzante de funciones naturales, y, aunque, evidentemente, un exceso pueda resultar peligroso en algunos casos, no debemos tener miedo a usarlas de forma espaciada, especialmente aquellas personas acostumbradas a ellas.
Sin embargo, aquellas altamente emenagogas, como la artemisa o el frambueso, no se recomiendan hasta días antes del parto, que además pueden ayudar a fabricar niveles de oxitocina natural para ayudar en ese momento.
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