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LA LIMPIEZA DETOXIFICANTE, LA PRIMERA HERRAMIENTA DEL NATURISTA

2025-08-13, Sonia Lozano

Hace tiempo que Vodder demostró que, teniendo un sistema linfático sano, el cuerpo se mantenía sano. Pero ya antes, muchos siglos antes, el ayurveda estableció que un cuerpo enfermo necesitaba primero una detoxificación para poder responder a los tratamientos. Vamos a descubrir en qué consiste este planteamiento.

 

La salud no es en las técnicas naturales, algo que sanar, sino que cuidar. También busca su recuperación, pero no tanto su ataque a las enfermedades ya que no las contempla especialmente, contempla que la propia naturaleza las ponga bajo control antes de que sucedan o que ayude una vez que hayan surgido, pero no las combate directamente; eso se lo deja a la medicina alopática. Pero, personalmente, yo preferiría ante una enfermedad (de tratamiento médico) que mi cuerpo tuviera la mayor fuerza para poder ayudar a combatir, sobrevivir y superar el proceso. Por eso soy naturista; no buscando que nadie sustituya a nadie, sino que el objetivo sea que la salud de la persona se regenere.

Quizás entonces, podamos entender que el primer paso sea evitar que un proceso provoque otro porque se vaya debilitando la fuerza vital y la salud. Por eso, quitar intoxicaciones no significa en ningún momento interactuar con los medicamentos, todo lo contrario, es muy importantes dejarles su campo de actuación y no trabajar en el mismo sitio. Pero pongamos el ejemplo de una pastilla para el hígado que daña el riñón con sus efectos secundarios; si el riñón empieza a debilitarse, antes o después habrá más pastillas para ello que dañarán otras zonas y el resultado será un cuerpo escombro.

Si, por el contrario, limpiamos el riñón, reforzamos sus minerales y aseguramos su sistema linfático, podremos seguir con nuestra pastilla hepática sin debilitar el resto del organismo.

 

DETOXIFICAR EN HOMOTOXICOLOGÍA

La técnica que se ocupa de esto se denomina Higienismo y consiste en eso: tener una buena higiene. No sólo se refiere a limpiar por fuera, aunque tiene un montón de técnicas para ello como la gestión de bacterias de la piel a través del sol y sus baños (que sacan hacia fuera la porquería y a veces confundimos con alergias cuando sólo son un tipo de salida de tóxicos), la arcilla, los cambios de temperatura del agua o los paños de vinagre. También se trata de mirar por dentro el sistema linfático, el emuntorial y el filtrador.

Y es que el cuerpo acumula y acumula tóxicos de origen tanto internos como externos y que muchas veces no se pueden eliminar por sí solos y necesitamos juntarlos a otras sustancias para que puedan ser eliminados; este es uno de los principios de la Homotoxicología, una ciencia que tiene sus bases en la necesidad de eliminar dichos venenos.

El cuerpo, a menudo, trata de eliminarlos por sí mismo (mocos, vómitos, sudor, respiración, diarrea...) pero tenemos la mala costumbre de cortar esta fase (denominada de excreción) pensando que es algo malo, dejándolo dentro y pensando que con ello ya hemos curado lo que había. Mala idea: lo que sobra, mejor fuera que dentro.

Al cortarlos, lo llevamos a que, si tiene fuerza, el organismo lo pelee dentro y para ello tiende a provocar inflamación y crisis como los dolores repentinos, la fiebre, las irritaciones... que cortamos de nuevo porque molestan. Así que, en la siguiente fase, el cuerpo lo envía “dentro” de los tejidos a la llamada fase de deposición, más latente, menos visible, pero, precisamente por no dar guerra, más peligrosa a largo plazo ya que va dañando ya los tejidos y posteriormente nos llevará a la impregnación, donde los procesos ya se convierten en enfermedades puesto que los tejidos ya no pueden funcionar a pleno rendimiento porque tienen el daño en su propia constitución. Si esto avanza, se convierte en enfermedades de pleno derecho, crónicas o mortales.

Por eso, la primera fase, la de “sacar” todo lo dañino que hay dentro, necesita saber y respetar el cuerpo. Muchas veces no gusta: nadie tiene ganas de que el sol le provoque manchas en la piel por sacar tóxicos, de una diarrea o un catarro como formas de salida de moco durante seis meses, pero tampoco podemos hacer mucho más (sin cortarlo) si el cuerpo ha acumulado demasiados desechos o los seguimos provocando. Detoxificar se convierte entonces en un cambio de mentalidad para entender nuestro cuerpo, un ejercicio de paciencia y mucho sistema de ayuda para que el organismo se vea cada vez con más autonomía de gestión para poner por su cuenta el problema bajo control.

También hay que entender que esa suciedad la puede estar provocando de continuo el cuerpo con su forma de metabolizar, reproducir células, gastar energía... Generalmente, no nos conocemos lo suficiente para gestionar adecuadamente nuestra energía, nos exigimos en función de lo que desde fuera se nos pide, sin saber cuáles son nuestros puntos fuertes o débiles. Pongamos un ejemplo: nos han dicho que tenemos que irnos a la cama pronto y madrugar. Sin embargo, todos conocemos gente que se acuesta al anochecer y otros que empiezan a quedarse dormidos a las 2-3 de la madrugada y otros cuando hay que levantarse. Hay cuerpos que, diga lo que diga la teoría, demuestran que tienen ciclos de sueño propios. Hay personas que cambian sus turnos porque rinden mejor durante la noche mientras que a sus compañeros ese turno los descompensa. Pero como hay que trabajar a turnos concretos, la salud de todos queda alterada por la obligación. Algo tan simple y asumido, hace que el metabolismo se altere y, según muchos estudios, el corazón también, provocando una intoxicación general que no se va a ver... hasta que el naturista lo busque con su técnica (iris, reflexología, kinesiología...) o algo empiece a dar síntomas.

A otros se les obliga a desayunar porque es la comida más importante del día y resulta que su cuerpo tiene que esperar entre dos y tres horas para poder empezar a digerir porque su nivel enzimático no tiene aún capacidad, convirtiendo el desayuno en un trabajo agotador a través del digestivo y lleno de tóxicos por muy limpio que sea. Y así, un día tras otro, con lo que, al final, termina necesitando parar el proceso arriba descrito.

Cierto que una higiene de sueño (cada uno la suya, evidentemente), respiración (aire limpio, ejercicio de introducción y salida completa de aire), estrés, alimentación y hábitat saludable, ejercicio, estímulos (los necesarios, no en exceso o defecto), complementos nutricionales (es decir, prestar atención a lo que el cuerpo realmente necesita, no a lo que se supone bueno) etc ayudan muchísimo.

Pero, un poquito difícil ¿no?

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