Según los componentes de los alimentos y por lo tanto de las reacciones que estos provocan en el organismo, podemos identificar diferentes motivos por los que “el cuerpo” nos pide ciertos alimentos. Si te basas en una alimentación “casera” y sana, dime lo que comes, y te diré por qué tiendes a determinadas emociones.
Es muy importante advertir que, los alimentos sintéticos como las leches maternizadas, los modificados genéticamente, los batidos de proteínas etc, no van a ayudarnos de esta forma ya que les falta de forma natural la sinergia para poder absorberlos más allá de la reacción química básica, por lo que no se pueden emplear a estos efectos.
En definitiva, cada alimento, va a ayudarnos a afrontar el mundo según su composición, pero sobre todo, según lo asimilemos; por lo que averiguar los desgastes principales de cada persona, va a ser fundamental para ver si su cuerpo se adapta, se desgasta, se nutre o se intoxica y todo ello le lleva a desarrollar un tipo u otro de emocionalidad, a salir de sus bucles o a entrar en ellos más profundamente.
Así, los lácteos, alimento primario, sea animal o humana (las leches vegetales tampoco entran en este grupo) ayudan a aplacar el nerviosismo y la ira pues la suma de su composición, estimulan la formación de GABA (Ácido Gamma-AminoButírico), cuya misión en nuestro cuerpo es frenar a las neuronas antes de que se pasen de rosca y empiecen a despreciar información (“¿Cómo se llamaba esto...?” “No me acuerdo a qué venía...”). Si no tomamos suficientes lácteos enteros (no sirven los sin grasa, los semidesnatados, los sin lactosa etc porque nos faltaría de nuevo la composición sinérgica) esta función va a verse reducida por el estrés natural del día a día (y cada uno en la medida que le resulte estresante su vida, no en comparación con los demás). El exceso de tensión por estar alerta (un bebé lo necesita para ir identificando lo que ocurre en el mundo) constantemente aumenta el desgaste de Gaba y por lo tanto de efectividad neuronal. Un tip aparte sería dormir, para evitar el desgaste y favorecer la síntesis a partir del glutamato que se mejora durante el sueño gracias a la máxima efectividad de la vitamina B6 ... la cual también se encuentra en los lácteos.
Los hidratos de carbono, como grupo general, aportan energía que estimula la formación de serotonina, la cual ayuda a reducir la tristeza y la sensación de estar “apagados” y sin brillo debido al exceso de esfuerzo.
Por su parte, la proteína rica en hormonas como el cortisol y la adrenalina en el caso de la carne roja o los estrógenos en el caso de la soja, ayudan a mantener el nivel óptimo de agresividad para regular los picos de excesos, en los que nos comemos el mundo, y de hundimiento en los que no queremos ni abrir los ojos para no verlo. Sin embargo, la sociedad actual consume un exceso de proteína animal, ya que muchas veces aparece en el menú más de 5 veces por semana, y sobre todo en el caso de la carne, puede llevar al agotamiento por la dificultad para digerir su fibra, principalmente si no es bien masticada, o ensalivada. En esos casos, la agresividad necesaria para disfrutar de nuestro reto diario (la agresividad no siempre se utiliza para guerrear), se convierte en dañina, irritativa y por lo tanto precursora del cansancio posterior. Mucha atención a esto por lo tanto en dietas de adelgazamiento o de gimnasio con objetivo musculación que se realizan a base de proteína.
Los granos los relacionamos con la nutrición básica, la regeneración de órganos, porque contienen todo lo necesario para regenerar la vida. Pero, además, se ha comprobado que toda semilla (lo que incluye pipas, maíz y demás) alimentan el cerebro por la rápida biodisponibilidad de los ácidos grasos. Es cierto que siempre deben ir acompañados de agua para su mejor utilización en la célula nerviosa cerebral.
Los alimentos ligeros, tales como frutas o verduras no muy cocinadas, aportan fuerza al organismo con un mínimo desgaste en su digestión (siempre que no hagamos muchas mezclas) por lo que nos aportan un equilibrio en dopamina, serotonina y adrenalina que se convierte en sensación de paz y felicidad.
En ayurveda hablamos de alimentos anupana, los que no desgastan en hacer digestión tenga los componentes que tengan como el caso de la miel a pesar de sus azúcares, el ghee o la mantequilla clarificada, el agua y las infusiones en su caso. Son alimentos que proporcionan vitalidad y por lo tanto confianza aportando fortaleza y optimismo.
Lo dicho: dime lo que comes y te diré si te estás obligando a sentirte así.
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